Tel Aviv, segunda ciudad más importante de Israel, es una ciudad moderna, viva, con ritmo. Un buen viernes, comienzo del fin de semana, empieza con un recorrido por el mercado y continúa con un paseo por la playa. De los muchos mercados, los más interesantes son el que concentra a artesanos y artistas (la calle Sheinkin, conocida como Nachalat Binyamin), expositores de coloridos y originales productos; y el de alimentos y ropa (conocido como el mercado de Carmel). Sonidos, colores y olores que sobrevivirán en nuestra memoria.
Imagen la autora.
Excitante paseo para un viernes por la tarde: el mercado está lleno de gente haciendo compras. Este es el verdadero Israel, el ritmo de la ciudad sin maquillaje. Todo tipo de confituras, frutas y verduras, panes y productos de todo tipo llenan los puestos. El espacio es reducido y uno no puede evitar pensar qué pintoresco es caminar entre tanta gente y ropa colgando, y darse vuelta por los colores de unos trozos de fruta acaramelados o reírse ante el tamaño de unas manzanitas brillantes. De pronto nos detenemos tentados por el aroma de algo que no podemos reconocer pero que definitivamente queremos comer.
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Caminar por los mercados es una experiencia de todos los sentidos y por eso es difícil describirla. Es aún más increíble como de pronto, a las siete de la tarde, el movimiento se detiene y sólo queda un murmullo de lo que fue le resto del día. El shabat, que comienza a esa hora el viernes, silencia las voces, los gritos y llantos que llenaron las cuadras del mercado.
Terminar el día caminando por la costanera en Tel Aviv es muy interesante. Las playas tienen arena blanca y muy fina, y siempre hay animación (grupos de percusión, gente bailando o haciendo malabares). El mar Mediterráneo es profundamente azul y calmo.
Excelente opción para disfrutar un 100% la ciudad: ver el atardecer sentados en la playa.
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