Coronada como la capital de la moda y el diseño italiano e importantísima ciudad industrial, Milán se consagra como una de los destinos mas conocidos del Mundo entero.
imagen Steve W Lee
Caminando por la muy prestigiosa galería Vittorio Emanuele II de la capital lombarda, podemos ver a lo lejos una plaza seca, que nos invita a recorrerla. Pero grande es nuestra sorpresa, cuando nos encontramos ante un inmenso edificio de un deslumbrante estilo gótico que rompe con la arquitectura adyacente.
Se trata de la Catedral de Milán, mas conocida como el Duomo, y su construcción fue iniciada en 1386, encomendada por el ambicioso arzobispo Antonio de Saluzzo, y concluida en 1805, por orden de Napoleón Bonaparte.
El edificio consta de cinco naves, siendo la central la mas alta de todas (de unos 45 metros) y fue construida de ladrillo recubierto con mármol. Su interior es mas bien despojado de ornamentos, pero la espacialidad es envolvente e incluso tenebrosa. Caminando por los pasillos laterales del templo, podemos observar una gran diversidad de frescos suspendidos entre los enormes pilares. Si se continúa hasta el fondo del templo, se podrán apreciar los gigantes rosetones que iluminan los oscuros pasillos.
Pero eso no es todo: también se puede recorrer la catedral por los tejados, donde se puede apreciar el interminable bosque de pináculos, cuya altura máxima llega a los 157 metros. Existen dos formas de subirla: una es por ascensor, y otra por escalera.
Por desgracia, desde el año 2007 se están realizando refacciones en el exterior del Duomo, bloqueando prácticamente un lateral del edificio, y una pequeña parte de la fachada.
Imagen dario.buttari